Entrega

Envío gratuito dentro de Suecia - Política de devolución de 30 días

8 errores habituales al usar un fular portabebés

Aprender a usar un fular portabebés puede resultar un poco extraño al principio. Hay muchos pasos que hay que tener en cuenta, desde conseguir la tensión adecuada en la tela hasta encontrar una posición cómoda tanto para el bebé como para quien lo lleva. La mayoría de las personas necesitan practicar unas cuantas veces antes de que les resulte natural.

A continuación, repasamos algunos aspectos habituales que pueden hacer que llevar el dispositivo resulte más difícil de lo necesario y cómo puedes ajustarlo para disfrutar de una experiencia más segura y cómoda.

1. El chal está demasiado suelto

Un error habitual es atar el fular demasiado flojo. En ese caso, el niño puede quedar demasiado abajo o dar la sensación de inestabilidad, lo que hace que tanto el niño como la persona que lo lleva se sientan menos cómodos.

Una buena pauta es que el niño vaya sentado en una posición elevada y cerca de tu cuerpo. Debes poder inclinarte hacia delante sin que el niño se deslice y se aleje de ti. La tela debe proporcionar un apoyo uniforme en la espalda y el cuerpo del niño.

2. El niño está sentado demasiado abajo

Cuando el niño va sentado demasiado abajo, puede resultar pesado para quien lo lleva y más difícil mantenerlo en una buena posición.

Una prueba sencilla consiste en que el niño esté tan cerca que puedas darle fácilmente un beso en la cabeza. La cabeza del niño debe estar cerca de tu cuerpo y tú debes poder verlo y vigilarlo.

3. Demasiada tela cubriendo la cara del niño

El rostro del niño debe estar siempre visible y las vías respiratorias despejadas. Un niño pequeño tiene una capacidad limitada para apartarse por sí mismo la tela o cambiar de posición si algo le dificulta la respiración.

Comprueba siempre que la nariz y la boca del niño estén despejadas y que puedas verle la cara cuando esté sentado en el fular.

4. La barbilla del niño queda apoyada contra el pecho

Los niños pequeños tienen la cabeza grande y pesada en relación con el cuerpo y necesitan apoyo para mantener una buena postura.

Si la barbilla del niño queda presionada contra el pecho, esto puede afectar a sus vías respiratorias. Por lo tanto, asegúrate de que el niño esté sentado en posición erguida, con la espalda y el cuello bien apoyados, y de que pueda mover la cabeza libremente.

5. Las piernas y las caderas del niño no reciben el apoyo adecuado

En una posición ergonómica para llevar al niño, las rodillas de este quedan más altas que las nalgas, lo que suele denominarse «posición en M». La tela debe proporcionar sujeción desde el pliegue de una rodilla hasta el de la otra y ayudar al niño a mantenerse sentado de forma estable.

Cada niño es único, así que adapta siempre la ropa a su tamaño y a su desarrollo.

6. Se intenta que el nudo quede perfecto desde el primer momento

Es normal sentirse un poco inseguro las primeras veces. Un fular portabebés es suave y flexible, y requiere un poco de práctica para entender cómo colocar y tensar la tela.

No dudes en practicar primero sin niños, por ejemplo, con una muñeca o un osito de peluche. A muchos les resulta más fácil después de unos cuantos intentos.

7. Se tarda demasiado en ajustarse el pañuelo

Cuando el bebé esté sentado en el fular, comprueba que tanto tú como el bebé estéis cómodos. Si algo no te parece bien —por ejemplo, si el bebé está torcido, si el fular te aprieta en alguna parte o si te duelen los hombros o la espalda—, unos pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia.

A menudo es más fácil ajustarse el pañuelo en ese mismo momento que intentar aguantar un rato más.

8. Se rinde demasiado pronto

No es raro que tanto el padre o la madre como el niño tengan que acostumbrarse al fular portabebés. Es posible que el niño se resista las primeras veces, o que el nudo resulte complicado hasta que se domine la técnica.

Dale tiempo y pruébalo en momentos en los que el niño esté contento y tranquilo. Cuando los dos os hayáis acostumbrado, el fular portabebés puede convertirse en una forma segura y sencilla de crear cercanía en el día a día.

Recuerda: llevar a un niño de forma segura es cuestión de contacto

Un fular portabebés debe resultar seguro y cómodo tanto para el bebé como para la persona que lo lleva. Comprueba con regularidad que el bebé esté bien pegado al cuerpo, que sus vías respiratorias estén despejadas y que el fular le proporcione un buen apoyo.

Si no te sientes seguro con el sistema de sujeción, puede resultarte útil pedir ayuda a un asesor especializado en porteo o a otra persona con conocimientos en la materia. Unos pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia en la experiencia de llevar al bebé.