A muchos recién nacidos les gusta sentarse erguidos, pero con los brazos y la cabeza completamente dentro del chal. A los bebés un poco más mayores, que pueden mantener la cabeza firme, también les gusta sentarse erguidos, pero con la cabeza y los brazos fuera del chal para poder mirar a su alrededor.
Si pones a un bebé recién nacido en posición vertical en el fular, debes prestar atención a su aspecto. Si el bebé se desploma, se tumba sobre un lado y la espalda parece torcida, debes utilizar en su lugar un fular cuna, en el que el bebé se tumba o se semisienta. Los recién nacidos con la espalda un poco más débil pueden tardar unas semanas en estar en condiciones de sentarse erguidos en un fular.